Las mañanas con un niño pueden parecer una misión imposible. Pero con un poquito de orden y mucha paciencia, todo cambia.
1. Preparar todo la noche anterior. Uniforme listo, lonchera empacada, mochila en la puerta. Una decisión menos por la mañana.
2. Despertar con música. Nada de gritos. Una canción suavecita que se vuelva 'la canción de despertar' es mágico.
3. Desayunar sin pantallas. Sí, ya sabemos que es tentador, pero el cerebro necesita conectar con la comida.
4. Hablar de lo que viene. Contarle qué va a hacer hoy en el cole crea expectativa positiva.
5. Salir 10 minutos antes. El afán es el peor enemigo de la calma.
6. Despedida corta y cariñosa. Las despedidas largas alargan el llanto. Beso, abrazo, te amo, y a volar.
7. Confiar. Tu niño está listo. Tú también.

